Un cultivo
impecable

Se puede decir, que solo un 10% de cada partida de melón y de sandía cuenta con las características adecuadas para ser considerada una calidad Premium. Dicha excelencia comienza en el campo, con una tierra virgen, una semilla de variedad gourmet y un agricultor experto, que conozca el ciclo de la planta y sepa nutrirla y mimarla en cada momento.

Tierra
sencilla y noble

En el caso del melón, las tierras deben contar con un componente arenoso que marque una base mullida y con muy buen drenaje. Es típico encontrar buenos melones en tierras con un alto nivel de salinidad y marjalerías, pero también es cierto que las plagas y enfermedades requieren de auténticos especialistas en el cultivo y crecimiento de la planta.

En su mejor momento

Todo este proceso culmina con el “corte” del melón, realizado por expertos en madurez y momento óptimo del fruto. Bajo su experimentada supervisión se eligen y apartan sobre las matas lo melones maduros de primera y segunda flor, evitando cortar antes de tiempo frutas verdes y poco dulces. Estos profesionales trabajan en cuadrillas al amanecer de manera que la cosecha está recogida y en sombra antes de la llegada de las altas temperaturas del mediodía.

Sin semillas nos gusta más

Cuando hablamos de Sandías ya prácticamente destacamos las Sandías sin semillas (triploide), aunque queden consumidores que busquen las variedades con semillas (diploide) por considerar que cuentan con un sabor diferencial. En PERIS ofrecemos las variedades sin pepitas por su contrastada calidad y valor de la experiencia gastronómica. Estas variedades de Sandía requieren de cultivos muy exigentes, excelente aporte de agua y un cuidado conocimiento de los nutrientes a aportar en cada momento del crecimiento de la planta.